15 de noviembre de 2012

A Maese Aráez el bajista

Cuando esta tierra no era maldita
hubo días enteros, llenos de sol y de agua
en los que mis pasos, inconscientes
llegaban moribundos a tu plaza.

Fue en esos días de Otoño
cuando sonaba una guitarra
en tardes de absurdos monólogos
en los que tu voz me tocaba.

Era en esas noches de taberna
que duraban hasta el alba
cuando trepábamos al árbol
a escuchar al gallo y su balada.

Era todo aquello tan nuestro
que no hacía falta espada
pues tampoco había enemigos
con los que librar batalla.

Pero hoy es todo desierto,
mucho hace que no hay agua
ni nube que empape esta tierra
ni siquiera un Dios para ampararla.

Y ya no existen esos días
en los que encuentro tu cara
cómo sería eso posible
yo aquí y tú en Finlandia

Juro sobre mi bandera
Oh, labrador de bonanzas:
Reiremos juntos de nuevo.
Gracias a nuestras semejanzas
Encontraré siempre un amigo allá donde tú vayas.

3 de noviembre de 2012

Ilargia

Tú y yo.
Otra vez.
Vuelvo a beber contigo, la misma botella, en la misma barra. El ámbar de las dos acaba fundiéndose con la negra encimera que las aguarda. Y si tus dudas se disiparan, otro gallo cantaría...
Aunque soporto tus dudas. Y siempre respeto tu mente...

Hoy huele a una llovizna pronta del mes de Noviembre cuando, inexpertos e inocentes de nosotros, volvemos a la calle a protagonizar lo que el asfalto años después escupirá a los pobres inocentes transeúntes del olvido de nuestras mismas calles.

Quién sabe... pudieran ser nuestros sobrinos.

Sólo pienso que, lo que nos podría haber deparado un mañana esperanzador, se desvanece a esta hora, pronta, preludio del alba, derrumbando los cimientos de todo aquello en lo que quisimos creer, donde quisimos crecer, donde amáramos tal vez.

Hoy hay olas en los baldíos de mi tierra, el los yermos de mis enredaderas y en mi corazón apoteósico de andares sin sentido, de rumbas sin final, de orgullos malheridos.

Hoy reflexiono todos los pasos que he dado, y miro al cielo...... Y soy consciente de que me han descubierto.

No ha sido la policía, ni los bomberos, no me han encontrado ni siquiera tus "tequieros".

Esta noche me ha sorprendido un ente inesperado, un cuerpo incandescente, eterno, moderado e imprescindible.

Hoy me ha sorprendido la Luna.

Luna es la esfera perfecta.
Un halo de luz implacable, sonoro y profundo, que resiste a pintar un firmamento nocturno con un manto negro, como de funeral.
Luna es el blanco de cada noche, que eclipsa las miles de farolas de Manhattan cuando los músicos arrabaleros del jazz salen a la calle, orando a su musa preferida, aquella que pueda ser llena o creciente, según al Dios que está allí arriba le parezca.

Luna es el cometa que guía a los viandantes sin rumbo, sin patria y sin destino, pero que han sucumbido al encanto de la madre Selene para que les guíe en sus affaires personales.

Luna es el astro, por excelencia, de los enamorados. Luna manda en cada instante preciso, exacto, que el chico bese a la inquieta rubia a los pies de su cama, tras una noche de arena compartida bajo la luz de los fuegos artificiales. Luna ha guiado a nobles caballeros al hemisferio de la locura, donde ellos no han sabido más que comprender las directrices de sus venas, que, carentes de todo Rey, campeaban a sus anchas sobre las mentes de los nobles. Les obligaban a matar y morir por sus princesas, y puede que nunca más vuelvan a cortejarlas. Pero mereció la pena.

Luna también es la culpable de que cientos de miles de gatos arrabaleros aúllen al compás, cien mil destellos de música, en una solitaria calle de Montparnasse, donde todo el mundo al menos una vez debería ir; donde a la hora del despertar los poetas, se marchan a dormir.

Luna da valor a los amantes a dar su paso en falso para que la próxima concubina caiga en sus brazos. Si no fuera por ella, poca vida quedaría antes de que la raza humana se extinguiera.

Y siempre ahí, robándole besos a las chicas y ofreciendo versos gratuitos a los poetas, la modelo infinita, la que siempre acude a las Ventas.

Luna ha sido siempre testigo, aunque no nos damos cuenta, de todo lo que hemos sido, de todo lo que hemos vivido, de todo lo que hemos amado.

Luna siempre ha estado ahí, cautelosa, vigilante, testigo de cómo poco a poco la Humanidad ha ido destrozando...civilización tras civilización...
cómo ha ido destruyendo el ser Humano...
 la Tierra.


31 de octubre de 2012

The King's Speech


Estamos en el último momento del año. La última etapa del ciclista, el último partido del Europeo. Quizá hoy se arranque la última de las sonrisas de muchos de nosotros juntos, aunque me alegra saber que hoy también será dibujada la primera sonrisa de este fatídico mes de junio, que hoy comienza y se presenta, para todos nosotros, como un Tourmalet o un Olimpo que escalar con sólo la ayuda de lapiceros y papel.

Hoy miramos al frente profesionalmente afrontando lo que vendrá, pero me gustaría volver junto con todos vosotros la mirada a un pasado muy cercano, y seguro que como yo os acordáis de todos estos buenosrollos y buenos momentos que hemos mantenido desde Septiembre como Segunda Promoción: algunos camareros inexpertos se dejaron ver en Noviembre, pero que luego demostraron ser los más hábiles imitadores de los mejores músicos fallecidos, dejando boquiabierto al senado romano del mes de mayo.

Disfrutad de la noche, dejaros llevar, pedir otra copa y otra más, y lleguemos del brazo de nuestro compañero a casa, a disfrutar de un merecido descanso.

 Así que me gustaría levantar mi copa y brindar por todo ello, por este momento irrepetible, porque nunca seremos más grandes de lo que somos ahora, o al menos este año. Sois irrepetibles, antes éramos inmortales. Esta noche somos eternos.

A vuestra Salud.

El Desarmado


No basta con ser soldado en el frente
Ni basta con luchar hasta el hastío
Si digo cuando estás al lado mío
Que tú me has desarmado fácilmente

Sin escudo ni espada este demente
Se enfrenta a tus abismos cual navío
Que al alba zarpa al mar con el rocío
Y de su dura derrota es consciente

Su capitán armado de locura
ha rajado el pendón de su bandera
y ha muerto en el barco con bravura.

De mi vida, ya nada es lo que era
si puedo recordar esa hermosura
de tus ojos de Virgen prisionera.

5 de octubre de 2012

La gravedad



Tenía un texto para escribirte, pero se ha desvanecido.
Voy a intentarlo recuperar, pero la hora y mi estado no acompañan.

Tenía que ver con la gravedad. 
La gravedad es una fuerza que atrae, que nos impide emanciparnos de todo aquello que nos ata, nada puede escaparse a esta fuerza del destino. Y tú, feligresa del destino como yo, comprenderás que no somos más que veletas que giran en la dirección de esta fuerza poderosa e invencible, y que todo nos conlleva al vacío, y al porvenir, como esa fruta que cae cuando ya ha madurado, de la rama del árbol.

No obstante sabemos que existe una fuerza de voluntad que es capaz de hacer frente a la gravedad. Tú puedes coger una manzana en el punto álgido de su maduración, puedes desprenderla del árbol que la cobija, pero... ¿será demasiado pronto? Nadie lo sabe...
Más que palabras son todas estas teorías.
Si algún día yo debiera coger una fruta, no sé en qué primavera, en qué equinoccio del amor la cogería.

Lo que sí que tengo que decir aparte de todas estas teorías es algo que tiene que ver con tú y yo. 
Primero partiremos de la sentencia de que los niños y los borrachos siempre dicen la verdad. Me disculpo ante esto, pero yo no soy ningún niño.
Así que he de decirte lo siguiente:

Veinte años no son lo suficientes como para saber algo de la vida y mucho menos del amor. Lo que sí quería decirte es que si alguna vez me he enamorado un poco, creo que ha sido contigo. Te he querido y te quiero querer, pero no quiero coger la fruta en el momento equivocado.

En segundo lugar, te pido disculpas por este mensaje, pero creo que es necesario. No sé en qué momento tendré valor para besarte otra vez, para sentir de nuevo, para quererte tal vez.
Tampoco quiero saber qué pasará... el cúmulo de incertidumbres que hay en mi cabeza me abruma.
Pero tengo claro que quiero seguir teniéndote en mi vida como siempre, y compartir contigo cosas como nunca (que ya es hora).

Lo siento, de nuevo, por si esto te hace pensar demasiado o te comes la cabeza. Pero tengo ganas de decirte todo esto. 

Firmado: Un amigo desahogado.
Un beso.

9 de septiembre de 2012

Canción para abatir mariposas a cañonazos

Dicen por ahí que te has vuelto a poner triste
Que ya no sueltas tu melena por miedo
a que se enrede en las ramas del Boulevard.

Dicen también que ya no llevas tu sombrero
dicen que voló su pluma
al séptimo cielo
y que al cortarle las alas lloró el bombín.

Todavía cuentan algunos sabios que echas de menos los parques
que tus dedos ya no armonizan con las teclas blanquinegras.
no como en aquellos tiempos en que fuiste una pianista de lujo.

Pero también dicen que esa soberbia tuya que me abdujo
sigue intacta.
Que todavía fijas los ojos, manteniendo es e pulso de miradas con el abismo
de las gentes desalmadas.

Y siento que en estos días, en que la gente hace gala
de dones que no existen, cuando nadie llora ya por los
 difuntos, cuando la primavera remolonea, e invade nuestras casas
el frío de las cumbres altas.

Es en estos momentos cuando sé
que todavía me haces falta.

15 de agosto de 2012

Sonnets to Laura

"El Mito de Sísifo.


Como castigo por engañar a los dioses, en el Inframundo, Sísifo fue obligado a empujar una enorme  piedra cuesta arriba por una ladera empinada, pero antes de alcanzar la cima, la piedra siempre rodaba hacia abajo, y éste tenía que empezar de nuevo su labor; y así por los siglos de los siglos."







Esa borrosa silueta que se convirtió en princesa una tarde en un bar y cayó conmigo, de la mano, en otra absurda trampa de Cupido vuelve hoy a mi mente.

No sé cuánto tiempo ha pasado ya desde que el hierro de nuestro enlace se oxidó, y nuestras cadenas cayeron con un ruido sordo al enfangado suelo de aquella tarde de Febrero. Un otoño frío nos acercó, y al abandonarnos a la farsa y la desazón, a tirar de la cuerda más que el otro, alardeando nuestra superioridad, fue lo que llevó a la distancia desde aquel invierno.

La indiferencia del resto del mundo ante nuestro amor hizo que las cadenas fueran pisoteadas por las bestias de carga, los transeúntes despistados, los niños jugando a la pelota... Las cadenas, nuestro lazo, oxidadas, cayeron en el olvido de todos.

De todos menos de una persona. Ese soy yo. Yo vuelvo todas las noches a desenterrar las cadenas, que me devuelven a tiempos en los que, curiosamente, el resto del mundo iba a mejor; como Sísifo me castigo a mi mismo reviviendo hechos que ya deberían estar guardados en un almacén de aeropuerto, donde se encuentra cualquier cosa inesperada.

¿Estaré condenado a la eternidad?

Desenvaino las cadenas apelmazadas, las limpio, quito las briznas de hierba y seco el fango que las rellena, para ver una vez más su brillo de plata bajo la luz de la luna. Y es que no hay ni una sola noche de verano, ni una turbia mirada en mi espejo en que no piense en ti, Laura, en tener esa sonrisa otra vez a mi lado. Cada noche me desvelo, muero un poquito y revivo pensando en lo que nunca pudo haber sido, en lo que sería si yo hubiera sido un poco más tú, y tú hubieras sido un poco más yo.

Soy error. Me repito periódicamente, y fallo, tropiezo. No sé si vuelvo a levantarme o simplemente me tambaleo como un abstemio que finge haber estado bebiendo. No lo sé. Por ello vuelven mis fantasmas, los míos y los tuyos, y con ellos eternamente espero a que llegue la hora de mi redención.

Esta vez la roca ha llegado ya al fondo de la pradera; y por ello escribo estas líneas. Pero sé que no es el final y ahora comienza una dura escalada hasta la cima del Olimpo. Por ello no quiero vaciar mi tintero, sino rellenarlo, con alguna lágrima entre la tinta azul de mis venas.

Soy para ti el recuerdo de una vez primeriza, una piedra arrojada al vacío, un candado con abrefácil amarrado a los barrotes de un puente de hojarasca sobre un arroyo, ya seco.