Y cuando lo único que falte
en la madrugada del martes
sea tu piel morena
sobrará la ropa, sobrarán las llamadas
y me digo, valiente, vuelve a las andadas.
Será mejor que cerremos la puerta.
Y tras la batalla
mano a mano en tu cama
se calmará la tormenta
y un náufrago en la playa
se volverá loco entre tanta arena.
Le falló su sirena, a la cual se aferró
como a un clavo ardiendo
ni bajo sus faldas ni sobre su cuello
encontró remordimientos.
Y el pirata canalla ladrón de caderas
olvidó a la sirena y volvió a navegar
de la misma manera...
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