Hay en la alcoba un último rincón al que la luz no llega.
Hace frío y es húmedo este rincón.
Los adoquines de piedra que lo rodean
le dan un aire de sólida compostura.
Pero el hueco aúlla soledad...
Es fuerte sin necesitar su armadura
De hecho, es su armadura quien le hace ser odiado
Porque ningún ser humano querría nunca dormir en ese hueco.
Los viajantes odian las piedras separadas por donde corre el viento
por donde se cuelan, a fuego lento, líquenes y musgos de humedad otoñal.
Hay en la alcoba un último rincón donde habita el olvido.
Alguna vez en mis paseos por la quinta me detuve en este sitio
Y nunca recuerdo nada, y eso que la alcoba me atraia por su nostalgia.
El rincón de la alcoba cada día me cautiva más.
Hace tiempo que no subo, quién sabe si por miedo
quién sabe si por demasiada valentía.
Pero yo se que en el rincón de la alcoba
yace en duermevela la Verdad. Nada existe salvo en aquella alcoba.
Nada.
Y ningún lugar salvo uno puede compararse como portador de la Verdad.
Sólo podemos encontrarla bajo el suelo envejecido,
arropado por las hojas caídas,
muertas tras la quimioterapia
de los árboles de Otoño.
1 de noviembre de 2013
9 de octubre de 2013
La Mala Hora
El día a día de mi vida se podría resumir así:
"Paso 23 horas de felicidad plena, o al menos eso creo yo. Me entretengo, leo libros, descanso, pierdo el tiempo... Hablo con gente, disfruto de los colores del Otoño, admiro las hojas que se dejan llevar por el viento, sin importarles a dónde irán ni con quién se juntarán. Caen de los tilos de New Walk y vuelan hacia quién sabe dónde. Es un espectáculo realmente hermoso. Disfruto también de hablar con la gente, de conocer sus inquietudes y a veces de profundizar en su alma, llegando a sus raíces, aunque como dijo Tolkien, "deep roots are not reached by the frost". No se puede conocer a una persona en su totalidad, todos tenemos un pequeño mundo interior, una caja de Pandora reservada para nosotros mismos. Una hora al día para mi. Y es en esta hora restante de mis días a la que yo llamo "La Mala Hora"; así de paso, rindo tributo al gran Gabriel García Márquez.
Es así que en esta hora "mala", suceden fuertes pensamientos, recuerdos imborrables, nostalgia y una gota de incertidumbre en mi cabeza. Me ocurre casi todos los días, esté donde esté. No importa si estoy en mi hogar, mi segundo hogar, o si estoy tirado en cualquier bar. Eso sí, la Mala Hora siempre llega en Soledad. Y escribo Soledad en mayúsculas porque para mi es un hecho muy importante. Quizá en Soledad es cuando llego a mis más profundas raíces, cuando la escarcha me congela el espíritu. Y es aquí donde empiezan mis dudas. No os lo he dicho antes, pero estoy lejos de casa. Partí hace poco en una nueva aventura, que mucha gente ya ha realizado, y mucha gente realizará después de mi, y quieras que no, la mayoría vuelve sana y salva, aunque seguro que algo han cambiado, para bien o para mal. ¿Qué de original tiene, entonces, que yo esté largando aquí mi historia, si ha sido ya contada en miles de ocasiones por otras lenguas? Supongo que es porque yo quiero darle importancia a mi viaje, sentirme importante, sentirme un héroe. (Qué romántico....)
Quiero sentirme un hidalgo de rocín flaco que parte de casa sin mirar atrás, haciendo el corazón duro, dejando amigos, amores y ambientes, para buscar otros nuevos, para aprender a valerse por si mismo, como debió sentirse el primer hombre que conquistó el Everest, mirando este putrefacto orbe desde las alturas, y sintiéndose, por qué no, el Rey del Mundo. Aunque a mi no me gusta hablar de monarquías, ni de poderes superiores, porque quiero creer que todo el mundo es igual, y quiero creer también que yo realmente pienso así, que mi mente es una utopía "correcta".
¿No lo veis? ¿Habéis entendido algo de todo lo que he escrito? Yo tampoco, y tampoco pienso revisarlo ni reestructurarlo, como hacía Bob Dylan al grabar sus canciones. Iba, las tocaba, y se piraba. Y así ha resultado ser uno de los más prestigiosos cantautores de la Historia. Es que a mí me gustan mucho los cantautores. Seguís sin entenderme, ¿verdad? Es que es esta mala hora, que está a punto de acabar, la que me asalta de dudas, me turba el pensamiento y me hace entrar en un delirio de letras que tengo que escupir como sea.
Tal vez los que me hayáis leído alguna vez pensáis que mis escritos son demasiado oscuros, que tal vez son demasiado negativos, o que siempre estoy quejándome o soy bastante nihilista, y me defrauda día sí y día también la actualidad de la sociedad, que para ser sinceros, entre tú y yo, me la suda bastante últimamente ( y se que no debería ser así, tanto para ser un ciudadano de bien, que se preocupa por su sociedad, o tanto como para ser un joven revolucionario, comprometido políticamente, que rechaza el sistema, y lucha por lo que cree justo). Realmente admiro la figura del revolucionario, me gustaría ser un tipo elocuente, que sabe de qué habla y da razones de mérito para su causa. Pero es que muchas veces pienso que estoy anclado en otro mundo, que yo no se de qué va el tema, que mis cánones no se adaptan a los vuestros. Qué romántico es también sentirse un incomprendido...
Creo que se va acabando la Mala Hora, aunque nunca se sabe. Es como un viaje de alucinógenos que cuando crees que ya se ha ido, vuelve con más fuerza todavía. ¿Por dónde iba? Ah, sí.
No quería acabar este escrito sin mencionar a todos estos personajes Quijotescos, que admiro, de verdad, profundamente, y que cuando parten en sus aventuras no tienen estos momentos "de bajón" que tengo yo, al menos una vez al día. Porque en mi caso, la distancia que me separa del hogar agrava la duración de la Mala Hora.
La mayoría de veces que he escrito aquí ha sido durante una Mala Hora. Es, por lo tanto, este portal, nada más que mi retrato de Dorian Gray, donde tiro toda la basura que tengo dentro de mi, los pensamientos negativos, y así puedo afrontar, ligero de equipaje, las otras 23 horas que dura el día. Es bastante PeterPanesco. Porque a veces digo ¡Oh! ¡Ha llegado la Mala Hora! Y voy corriendo a mi escritorio, cojo un papel y un boli, no escucho a nadie, pincho las baladas más tristes que se me ocurran, y escurro mi cerebro, sabiendo que de ahí va a salir tristeza a mogollón, y eso es lo que vende. Imaginad un niño que está cazando mariposas con sus amigos y les manda callar en cuanto divisa una para cazarla, "para que no se escape". Para que no se escape mi tristeza, la guardo en frascos aquí. Así que la mayoría de lo que leáis de mi no serán mas que tarros con fecha de expedición de alguna que otra Mala Hora de mi vida.
Espero que no hayáis comprendido nada de lo que escrito, porque al fin y al cabo lo que busco es ser un incomprendido, un poeta en el aeropuerto, algo que todo el mundo pasa por alto, como un grano de arena en un desierto.
Voy a comer algo de queso...
Voy a comer algo de queso...
23 de septiembre de 2013
Reflexiones Pirenaicas
Son las 9 de la noche. Hace viento en Sallent. El pueblo duerme, tranquilo, ignorando la inminente lucha que, desde el principio de los tiempos mantienen el Pico Pacino y la Peña Foratata. Se miran eternamente, como son eternamente oscuros esta noche.
Quien no duerme nunca aquí es el envalentonado río Gállego, que brinca entre las rocas inconsciente. Si le viera su mamá, le regañaría "por temerario". Tengo ganas de llorar.
Veo las estrellas. Lugar idóneo y privilegiado es este pueblo para ello: tranquilidad, paz, carente de contaminación lumínica y soledad...
Una estrella es algo tan sumamente puro, natural y brillante, que podemos percibir a millones de kilómetros de distancia, incluso las vemos cuando ya han desaparecido, cuando ya han muerto...
Quiero ser una estrella. Quiero dejar huella, y brillar durante la noche. Qué curioso, mi tienda de campaña y también la linterna hacen ya de mi una pequeña estrella... También puede que yo sea una estrella porque me siento solo. ¿Acaso no se sienten solas las estrellas? Y, pese a ello, siguen siendo hermosas, ingrávidas, intangibles para cualquiera que no piense más que en lo lo que hay a un palmo de su narizota...
Me siento solo, y eso es lo que he venido a hacer aquí. A estar solo, a pensar, a sentir(me). Voy a iniciar una nueva etapa en mi vida y necesito reciclarme. Necesito pensar en no pensar, en olvidar muchas cosas y almacenarlas en mi memoria, último pasillo, puerta trasera: "Momentos Felices y no TanFelices"
Si supieras lo triste que estoy, Leire. Pienso en ti muchas horas al día, y no hay ni un solo momento en que maldiga nuestra desdicha.
Aunque otros pensamientos me llevan a sentir que soy yo siempre el cobarde, el que no quiere la verdad ni la afronta como debe pero... ¿Qué debo hacer?
Ondulan las lonas de la tienda. He de confesarlo: tengo miedo. Entonces, sí queda claro que soy un cobarde... las 9 de la noche y con miedo...
Pero es que es esta oscuridad (respiro hondo), que mira y no deja mirar, esta incertidumbre de no saber qué hay dos pasos más allá. Oscuridad, enemiga y aliada.
Es como si aquí no pasara el tiempo... ¡Ah! El tiempo... ¿Quizá te he vencido aquí, mi fraternal archienemigo? No... Mientras haya un reloj, mientras haya amaneceres y puestas de sol, habrá tiempo. Y tú, maldito tiempo que no me dejas en paz y ocupas mi cabeza, convirtiéndola en una banal agenda de oficina inútil para un ciervo, para alguien que anhela ser hombre libre y pájaro cantor...
Reza el libro que estoy leyendo:
"Anda, no te quedes así. Has decidido irte, así que vete ya".
Y es que la flor no quería que el Principito la viera llorar. Era una flor tan orgullosa...
Quien no duerme nunca aquí es el envalentonado río Gállego, que brinca entre las rocas inconsciente. Si le viera su mamá, le regañaría "por temerario". Tengo ganas de llorar.
Veo las estrellas. Lugar idóneo y privilegiado es este pueblo para ello: tranquilidad, paz, carente de contaminación lumínica y soledad...
Una estrella es algo tan sumamente puro, natural y brillante, que podemos percibir a millones de kilómetros de distancia, incluso las vemos cuando ya han desaparecido, cuando ya han muerto...
Quiero ser una estrella. Quiero dejar huella, y brillar durante la noche. Qué curioso, mi tienda de campaña y también la linterna hacen ya de mi una pequeña estrella... También puede que yo sea una estrella porque me siento solo. ¿Acaso no se sienten solas las estrellas? Y, pese a ello, siguen siendo hermosas, ingrávidas, intangibles para cualquiera que no piense más que en lo lo que hay a un palmo de su narizota...
Me siento solo, y eso es lo que he venido a hacer aquí. A estar solo, a pensar, a sentir(me). Voy a iniciar una nueva etapa en mi vida y necesito reciclarme. Necesito pensar en no pensar, en olvidar muchas cosas y almacenarlas en mi memoria, último pasillo, puerta trasera: "Momentos Felices y no TanFelices"
Si supieras lo triste que estoy, Leire. Pienso en ti muchas horas al día, y no hay ni un solo momento en que maldiga nuestra desdicha.
Aunque otros pensamientos me llevan a sentir que soy yo siempre el cobarde, el que no quiere la verdad ni la afronta como debe pero... ¿Qué debo hacer?
Ondulan las lonas de la tienda. He de confesarlo: tengo miedo. Entonces, sí queda claro que soy un cobarde... las 9 de la noche y con miedo...
Pero es que es esta oscuridad (respiro hondo), que mira y no deja mirar, esta incertidumbre de no saber qué hay dos pasos más allá. Oscuridad, enemiga y aliada.
Es como si aquí no pasara el tiempo... ¡Ah! El tiempo... ¿Quizá te he vencido aquí, mi fraternal archienemigo? No... Mientras haya un reloj, mientras haya amaneceres y puestas de sol, habrá tiempo. Y tú, maldito tiempo que no me dejas en paz y ocupas mi cabeza, convirtiéndola en una banal agenda de oficina inútil para un ciervo, para alguien que anhela ser hombre libre y pájaro cantor...
Reza el libro que estoy leyendo:
"Anda, no te quedes así. Has decidido irte, así que vete ya".
Y es que la flor no quería que el Principito la viera llorar. Era una flor tan orgullosa...
11 de septiembre de 2013
The worse, the better
Tiemblo de piernas.
Hoy mi cerebro está absuelto
de crímenes pensativos
de los cuales ya deserto.
Se parten las manecillas
de mis relojes eternos.
Gritan como almas del Hades
los compases de mi silencio.
Soy un pedazo de carne
que ni siquiera gusta a los perros
que ladran buscando a su amo
y mientras yo sigo detrás de ellos.
De mi espíritu ya ni hablo
quién sabe si estará muerto
si yace bajo las amapolas
de algún olvidado huerto.
Si voló lejos de aquí
como un cometa siniestro
abandonándome a mi
en la cárcel de mi esqueleto.
E intuyo que no hay amnistía
en este mundo de presos.
Busco tu cara descrita
entre las líneas de este esperpento
leo en tus labios latidos
Y en tus ojos veo el reflejo
de lo que quisimos ser
hace un tiempo
Y por no tener alas,
por demasiado respeto
por demasiado uso de la razón
o por miedo
dejamos que las cenizas
ahogaran nuestros deseos.
Y acabará la pasión
y no habrá más besos
como nunca más hablarán
las bocas que enmudecieron.
Hoy mi cerebro está absuelto
de crímenes pensativos
de los cuales ya deserto.
Se parten las manecillas
de mis relojes eternos.
Gritan como almas del Hades
los compases de mi silencio.
Soy un pedazo de carne
que ni siquiera gusta a los perros
que ladran buscando a su amo
y mientras yo sigo detrás de ellos.
De mi espíritu ya ni hablo
quién sabe si estará muerto
si yace bajo las amapolas
de algún olvidado huerto.
Si voló lejos de aquí
como un cometa siniestro
abandonándome a mi
en la cárcel de mi esqueleto.
E intuyo que no hay amnistía
en este mundo de presos.
Busco tu cara descrita
entre las líneas de este esperpento
leo en tus labios latidos
Y en tus ojos veo el reflejo
de lo que quisimos ser
hace un tiempo
Y por no tener alas,
por demasiado respeto
por demasiado uso de la razón
o por miedo
dejamos que las cenizas
ahogaran nuestros deseos.
Y acabará la pasión
y no habrá más besos
como nunca más hablarán
las bocas que enmudecieron.
13 de agosto de 2013
30 de julio de 2013
"Confieso" que he vivido.
Otra vez esta página en blanco que me llama.
Otra vez que no tengo clara la respuesta.
Otra noche escupiendo trozos de techo
y otra puerta que vuelvo a dejar abierta.
Muchas veces me pregunto,
a la hora en que las estrellas trabajan
si todo lo que he vivido
no es más que mi reflejo en la ventana.
Es verdad. No tengo pruebas que me digan
si alguna vez tus dedos de pianista
me rozaron la melena con ternura
o si sólo fue esta bruma que ahora me despista.
Se desvanecen mis recuerdos, uno a uno
ardiendo como la mecha de mi vela
se deshilachan los hilos de mi memoria
como un lienzo de verdades que desvela.
Y me sorprendo a mi mismo otra vez
preguntándome el por qué de esta reyerta
cuando temo que cada noche ese viento
de un golpe, cierre todas mis puertas.
Otra vez que no tengo clara la respuesta.
Otra noche escupiendo trozos de techo
y otra puerta que vuelvo a dejar abierta.
Muchas veces me pregunto,
a la hora en que las estrellas trabajan
si todo lo que he vivido
no es más que mi reflejo en la ventana.
Es verdad. No tengo pruebas que me digan
si alguna vez tus dedos de pianista
me rozaron la melena con ternura
o si sólo fue esta bruma que ahora me despista.
Se desvanecen mis recuerdos, uno a uno
ardiendo como la mecha de mi vela
se deshilachan los hilos de mi memoria
como un lienzo de verdades que desvela.
Y me sorprendo a mi mismo otra vez
preguntándome el por qué de esta reyerta
cuando temo que cada noche ese viento
de un golpe, cierre todas mis puertas.
10 de junio de 2013
Lágrimas Heladas
A la luz de una vela,
la música tranquila
Pongo fin a un día terco
en el que acabo ahogado en tus pupilas.
Me conformo con mirarte
sólo a través del rayo de luna
afilado, como afiladas son tus lágrimas
que se clavan en mi pecho, una por una.
Te debo una canción y diez minutos
de besos robados por segundos criminales
¿Por qué no contaron con nosotros
el destino y los dioses al trazar nuestros planes?
Si hay justicia, que nos devuelvan
el tiempo que hoy nos falta.
la música tranquila
Pongo fin a un día terco
en el que acabo ahogado en tus pupilas.
Me conformo con mirarte
sólo a través del rayo de luna
afilado, como afiladas son tus lágrimas
que se clavan en mi pecho, una por una.
Te debo una canción y diez minutos
de besos robados por segundos criminales
¿Por qué no contaron con nosotros
el destino y los dioses al trazar nuestros planes?
Si hay justicia, que nos devuelvan
el tiempo que hoy nos falta.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)