Se agazapa el zorro en su morada entre las vías
del tren, abandonadas a la natural barbarie
del paso inquebrantable de los días.
Hoy la noche ha venido a visitarle.
La hoz afilada, mortal sonrisa de luna
Ha llegado matando, dejando regueros de sangre.
reflejan su luz en la negra laguna
los diabólicos hechizos de las brujas de Macbeth.
No es lugar ni momento para el débil que tiembla
Es noche de monstruos, conjuros y aquelarres.
No seré yo el que les abra la puerta.
El miedo me agarrota, destruye mis baluartes
Temo a esta noche de sombras entre la niebla,
donde nadie conoce a nadie.
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