9 de marzo de 2014

La fiebre del invierno antes de su Requiem

Muy pronto.
Aunque llegó en su tiempo el aroma de su piel, y sus poros huecos,
ha pasado todo ahora muy pronto.
He despertado al gallo cuando el sol aún estaba adormecido. He oído a los gorriones cantar demasiado temprano. He visto de una estrella fugaz un amanecer que no me lleva a ningún lado.
La he seguido, y he caído sobre el barro. Esa estrella no guiaba mi destino.

He disparado mi única flecha cuando el sol todavía me cegaba,
y he errado mi objetivo.
He vuelto a escribir una historia que nunca acaba.

Muy pronto he vuelto a los senderos del vino,
al pulso fácil, a apostar y perder mis amarracos.
He puesto un precio irrisorio a mi destino
cegado en el rayo de luz del triunfo de Baco.

Muy pronto he querido fraguar los cimientos de esta obra, para mí apoteósica,
antes de que su propia argamasa se secara.
¿Cómo va a secarse si no hay sol,
si aún soy el fugitivo de sus pestañas?
La fragua, el calor.
Nuestro cuerpo entre dos aguas.

Tan pronto frío y tan azul como la luna del arrabal,
tan pronto cálido y azul como la gota suicida en el cristal.

Muy pronto he apostado en la ruleta de tu boca:
"Croupier, todo al rojo
de estos labios de carmín que me provocan".

Muy pronto he de perder la ilusión y la epseranza,
muy pronto he de cansarme del juego inacabado.
Siento que caduca en mi la voz serena y de templanza
de ese rey que aún no ha sido destronado.
Pero antes de que la certidumbre me atraviese con su lanza
Sigo soñando con estar equivocado...

No hay comentarios:

Publicar un comentario