Un reto
La vie en rose. La suerte de haberte conocido.
Un paseo melódico en la alameda.
El vicio del juego de burlar lo establecido,
El sueño de una siesta por la tarde en la vereda.
El reto de escalar una meseta
donde una brisa suave aguarda tu llegada.
Y no será el hecho de lograr el objetivo
la sensación que mas te invada por dentro
sino será darse la vuelta y reconocer el camino recorrido
duro y áspero, sin sombras en los almendros.
Volviendo a sentirme en armonía
con lo que hace unas horas daba por perdido
extraviado por esos días escasos de alegría
pero ahora ya está todo decidido.
Y si existe un Dios, allá en lo alto
oculto tras la luna llena,
comprenderá que yo no quiero oro ni cobalto,
que yo solo quiero sus trenzas de arena.
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