27 de mayo de 2013
Saturno devorando a sus hijos.
Aprendiendo...
Por Jorge Luís Borges
Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar
un alma, y uno aprende que el amor no significa acostarse y una compañía no significa
seguridad, y uno empieza a aprender...
Que los besos no son contratos y los regalos no son promesas, y uno empieza a aceptar sus
derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos, y uno aprende a construir todos sus caminos en
el hoy, porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes... y los futuros tienen
una forma de caerse en la mitad.
Y después de un tiempo uno aprende que si es demasiado, hasta el calor del sol quema. Así
que uno planta su propio jardín y decora su propia alma, en lugar de esperar a que alguien le
traiga flores.
Y uno aprende que realmente puede aguantar, que uno realmente es fuerte, que uno
realmente vale, y uno aprende y aprende... y con cada día uno aprende.
Con el tiempo aprendes que estar con alguien porque te ofrece un buen futuro significa que
tarde o temprano querrás volver a tu pasado.
Con el tiempo comprendes que sólo quien es capaz de amarte con tus defectos, sin pretender
cambiarte, puede brindarte toda la felicidad que deseas.
Con el tiempo te das cuenta de que si estás al lado de esa persona sólo por acompañar tu
soledad, irremediablemente acabarás no deseando volver a verla.
Con el tiempo entiendes que los verdaderos amigos son contados, y que el que no lucha por
ellos tarde o temprano se verá rodeado sólo de amistades falsas.
Con el tiempo aprendes que las palabras dichas en un momento de ira pueden seguir
lastimando a quien heriste, durante toda la vida.
Con el tiempo aprendes que disculpar cualquiera lo hace, pero perdonar es sólo de almas
grandes.
Con el tiempo comprendes que si has herido a un amigo duramente, muy probablemente la
amistad jamás volverá a ser igual.
Con el tiempo te das cuenta que aunque seas feliz con tus amigos, algún día llorarás por
aquellos que dejaste ir.
Con el tiempo te das cuenta de que cada experiencia vivida con cada persona es irrepetible.
Con el tiempo te das cuenta de que el que humilla o desprecia a un ser humano, tarde o
temprano sufrirá las mismas humillaciones o desprecios multiplicados al cuadrado.
Con el tiempo aprendes a construir todos tus caminos en el hoy, porque el terreno del
mañana es demasiado incierto para hacer planes.
Con el tiempo comprendes que apresurar las cosas o forzarlas a que pasen ocasionará que al
final no sean como esperabas.
Con el tiempo te das cuenta de que en realidad lo mejor no era el futuro, sino el momento
que estabas viviendo justo en ese instante.
Con el tiempo verás que aunque seas feliz con los que están a tu lado, añorarás terriblemente
a los que ayer estaban contigo y ahora se han marchado.
Con el tiempo aprenderás que intentar perdonar o pedir perdón, decir que amas, decir que
extrañas, decir que necesitas, decir que quieres ser amigo, ante una tumba, ya no tiene
ningún sentido.
Pero desafortunadamente, solo con el tiempo...
29 de abril de 2013
Qué bonito es soñar.
Es entonces cuando crees que sí,
que todas las canciones fueron escritas para ti
para cada momento
para el cruce de miradas
para ese breve instante de amor sin freno.
que todas las canciones fueron escritas para ti
para cada momento
para el cruce de miradas
para ese breve instante de amor sin freno.
23 de abril de 2013
Cicerón en la ruta hacia la Gloria, ¿dónde estás?
En realidad no sé qué hago aquí dando consejos,
si luego soy yo el primero que no sabe lo que anhela:
ser un hombre hecho a sí mismo, que se reconoce en los espejos,
que deja de lado el orgullo, y pretende dejar huella.
Y ¿cómo seguir remando hacia delante,
si en cada charco mi reflejo me revela
que siempre soy yo el malo de la historia?
Y que si no fuera por mi fiel Rocinante
que me acompaña en mis noches en vela
ni siquiera escribiría mis memorias.
Sin él sería malabarista errante
que busca entre las huellas de otros una estela,
que le guíe, como le guía al soldado la búsqueda de la Gloria.
Deshago mi maleta, me desnudo un instante
me miro a mi mismo. ¿Es esta una imagen perfecta,
o simplemente es mi estampa irrisoria?
Para olvidar todo esto bebo vino añejo,
De mí se esconden los niños por las callejuelas...
Sólo espero, cuando llegue a viejo,
que valoren, que perdonen mis errores, al leer mi esquela.
si luego soy yo el primero que no sabe lo que anhela:
ser un hombre hecho a sí mismo, que se reconoce en los espejos,
que deja de lado el orgullo, y pretende dejar huella.
Y ¿cómo seguir remando hacia delante,
si en cada charco mi reflejo me revela
que siempre soy yo el malo de la historia?
Y que si no fuera por mi fiel Rocinante
que me acompaña en mis noches en vela
ni siquiera escribiría mis memorias.
Sin él sería malabarista errante
que busca entre las huellas de otros una estela,
que le guíe, como le guía al soldado la búsqueda de la Gloria.
Deshago mi maleta, me desnudo un instante
me miro a mi mismo. ¿Es esta una imagen perfecta,
o simplemente es mi estampa irrisoria?
Para olvidar todo esto bebo vino añejo,
De mí se esconden los niños por las callejuelas...
Sólo espero, cuando llegue a viejo,
que valoren, que perdonen mis errores, al leer mi esquela.
7 de marzo de 2013
Niebla
Ha llovido. La humedad crece desde el césped
y sube como la serpiente de un faquir hasta que se
tapa con el manto de niebla que lo cubre
todo.
Es la situación perfecta que describe ahora cómo
me siento. Me gusta estar protegido entre la
niebla. Nadie me ve. Yo sí les veo a ellos.
Mis ojos no ven más allá de donde les he
ordenado; no les dejo ver el futuro. Me quedo con
lo que me cuentan de hoy, de este momento, de
esta manecilla congelada en el segundero del
reloj. ¿O quizá todo esto sea mentira? ¿Y si
esta niebla no existe y es quizá que soy
invisible a los ojos de la gente? O peor aún ¿Y
si de verdad soy visible y sólo se limitan a
ignorarme? Malditos perros callejeros.
Aún así, disfruto como pez en el agua,
nadando entre la niebla.
Pero el todopoderoso Helios asoma en un rompimiento de
gloria, aparece entre las nubes, majestuoso, recordándome
que la vida son ciclos, círculos que se repiten, a merced
del capricho de Saturno, el Dios del tiempo, que de
tan cruel no indultó ni siquiera a sus propios hijos.
¿Por qué has venido, Oh, Sol, a recordarme con tu
hiriente rayo quemador, que sigo aquí, que estoy
vivo, que esta niebla no es eterna, y que por tanto
no podré estar por siempre escondido?
¡Responde, Miserable! ¿A caso tienes un don que entregarme,
un papel en este esperpento reservado para mi?
Sólo mi reloj conoce la respuesta...
y sube como la serpiente de un faquir hasta que se
tapa con el manto de niebla que lo cubre
todo.
Es la situación perfecta que describe ahora cómo
me siento. Me gusta estar protegido entre la
niebla. Nadie me ve. Yo sí les veo a ellos.
Mis ojos no ven más allá de donde les he
ordenado; no les dejo ver el futuro. Me quedo con
lo que me cuentan de hoy, de este momento, de
esta manecilla congelada en el segundero del
reloj. ¿O quizá todo esto sea mentira? ¿Y si
esta niebla no existe y es quizá que soy
invisible a los ojos de la gente? O peor aún ¿Y
si de verdad soy visible y sólo se limitan a
ignorarme? Malditos perros callejeros.
Aún así, disfruto como pez en el agua,
nadando entre la niebla.
Pero el todopoderoso Helios asoma en un rompimiento de
gloria, aparece entre las nubes, majestuoso, recordándome
que la vida son ciclos, círculos que se repiten, a merced
del capricho de Saturno, el Dios del tiempo, que de
tan cruel no indultó ni siquiera a sus propios hijos.
¿Por qué has venido, Oh, Sol, a recordarme con tu
hiriente rayo quemador, que sigo aquí, que estoy
vivo, que esta niebla no es eterna, y que por tanto
no podré estar por siempre escondido?
¡Responde, Miserable! ¿A caso tienes un don que entregarme,
un papel en este esperpento reservado para mi?
Sólo mi reloj conoce la respuesta...
7 de febrero de 2013
Preludio del Alba
Hubo una noche en que desperté medio ahogado en el sudor que desprendía mi almohada.
La noche gobernaba, nadie rechistaba en la supremacía de lo oscuro.
Agonizaba un gato callejero cuando me asomé a mi ventana
y una manada de caballos galopaba en los prados de mis sueños.
Cuando al momento oí la voz de un poeta en mi cabeza,
orando en un púlpito vacío, recitando los siguientes versos:
"Soltad al loco, que ya arrastra delirios de cordura
Soltad a los presos, que gimen en su cárcel de amor
Cortadle el cuello al gallo que anuncia el alba
Porque esta noche, tu cama es mi aventura.
Dejad que llueva otra noche oscura
que ya vendrán días de sol, de gloria, de esplendor.
Dejad que encalle este barco de tormenta en calma.
Huid,
asomaos a la ventana y gritar
ved,
sentid que el mundo está cambiando
que es elección vuestra clavar el puñal
Donde sólo tú sabes que duele,
donde ningún otro llegaría.
Abre los brazos, amigo
y abarca el mundo con la longitud de tu sonrisa
cosecha amistades, momentos y errores,
y deshazte de aquello que no te de abrigo.
Siente en tu cara e frío de la brisa
Y duerme con ella a la luz de los faroles.
Canta conmigo, hermano
el himno de las noches solitarias
y piensa en mi como parte de ti mismo
ocupa en mi alma el lugar que te corresponde
eres bienvenido
toma otra copa, brinda con vino
saborea a esta hora el triunfo conseguido."
A esta hora de prima luz, de soledad en el colchón
de los caballos que cabalgan.
A esta hora de alcohol, del gobierno de la sinrazón
A esta hora, preludio del Alba.
La noche gobernaba, nadie rechistaba en la supremacía de lo oscuro.
Agonizaba un gato callejero cuando me asomé a mi ventana
y una manada de caballos galopaba en los prados de mis sueños.
Cuando al momento oí la voz de un poeta en mi cabeza,
orando en un púlpito vacío, recitando los siguientes versos:
"Soltad al loco, que ya arrastra delirios de cordura
Soltad a los presos, que gimen en su cárcel de amor
Cortadle el cuello al gallo que anuncia el alba
Porque esta noche, tu cama es mi aventura.
Dejad que llueva otra noche oscura
que ya vendrán días de sol, de gloria, de esplendor.
Dejad que encalle este barco de tormenta en calma.
Huid,
asomaos a la ventana y gritar
ved,
sentid que el mundo está cambiando
que es elección vuestra clavar el puñal
Donde sólo tú sabes que duele,
donde ningún otro llegaría.
Abre los brazos, amigo
y abarca el mundo con la longitud de tu sonrisa
cosecha amistades, momentos y errores,
y deshazte de aquello que no te de abrigo.
Siente en tu cara e frío de la brisa
Y duerme con ella a la luz de los faroles.
Canta conmigo, hermano
el himno de las noches solitarias
y piensa en mi como parte de ti mismo
ocupa en mi alma el lugar que te corresponde
eres bienvenido
toma otra copa, brinda con vino
saborea a esta hora el triunfo conseguido."
A esta hora de prima luz, de soledad en el colchón
de los caballos que cabalgan.
A esta hora de alcohol, del gobierno de la sinrazón
A esta hora, preludio del Alba.
28 de enero de 2013
¿Volverás?
Cuando está todo tan de más
cuando miro a través de las rejas
pensando en palabras viejas
palabras que hablan
de libertad.
Mi condena en esta cárcel
no es más que haber perdido,
que haber comido el cebo
de una trampa que me he puesto a mi mismo.
Y lo malo no es mi día a día.
lo malo son las noches de mis sueños
porque soy un soñador despierto,
un orador de alabanzas y cantos a lo hermoso
una esperanza al devenir universal de nuestras vidas.
Noble tarea me impongo al hacer ver el vaso medio lleno
al creer que habrá tormenta en el desierto,
al pensar en el día en que las palomas vuelen de los tejados
y encuentren tal vez, un tejado los sin techo.
¿Quién se creerá mis mentiras?
Si acaso vosotros, yo os compadezco.
Soy un charlatán que engaña y manipula su propia realidad
y por ello vive fuera, en otra galaxia, en otro Olimpo bien distinto.
Y decoro en tiza mis paredes,
con frases de antiguos poetas y bohemios
a los que pregunto, ¡Oh, Cicerones de mi vida!
Busco ayuda en esta búsqueda de mi mismo.
No busco mucho, acaso un adjetivo
o un lugar, que me diga dónde fuiste
una palabra diferente a lo que ahora siento
pues ahora este perdedor se siente triste.
¿Volverás?
cuando miro a través de las rejas
pensando en palabras viejas
palabras que hablan
de libertad.
Mi condena en esta cárcel
no es más que haber perdido,
que haber comido el cebo
de una trampa que me he puesto a mi mismo.
Y lo malo no es mi día a día.
lo malo son las noches de mis sueños
porque soy un soñador despierto,
un orador de alabanzas y cantos a lo hermoso
una esperanza al devenir universal de nuestras vidas.
Noble tarea me impongo al hacer ver el vaso medio lleno
al creer que habrá tormenta en el desierto,
al pensar en el día en que las palomas vuelen de los tejados
y encuentren tal vez, un tejado los sin techo.
¿Quién se creerá mis mentiras?
Si acaso vosotros, yo os compadezco.
Soy un charlatán que engaña y manipula su propia realidad
y por ello vive fuera, en otra galaxia, en otro Olimpo bien distinto.
Y decoro en tiza mis paredes,
con frases de antiguos poetas y bohemios
a los que pregunto, ¡Oh, Cicerones de mi vida!
Busco ayuda en esta búsqueda de mi mismo.
No busco mucho, acaso un adjetivo
o un lugar, que me diga dónde fuiste
una palabra diferente a lo que ahora siento
pues ahora este perdedor se siente triste.
¿Volverás?
14 de enero de 2013
Estrellas fugaces
¿Cuántas veces has pensado "hoy va a ser el día en que muera"?
¿Cuántas maneras posibles hay de cruzar la meta, de mudar la piel, de viajar a lo inerte, de estar aquí o en el otro barrio? En realidad es una transición tan sencilla, que siempre la obviamos, como una fórmula demasiado sencilla para poner punto y final a todos nuestros problemas, como para hacer que se callen de una vez todos los interrogantes de nuestras inquietudes. Y es bueno obviarla, desde luego. Nuestro paso fugaz por la vida, como una estrella errante, es un don tan sumamente positivo y fructífero que no podemos desperdiciar. Hay de todas formas, muchas formas de ser estrella.
Hay estrellas fugaces imperceptibles, demasiado efímeras, de las que nadie se acuerda después. Luego están las estrellas fugaces que son capaces de eclipsar el brillo de la reina luna y la luz de su palacio entre constelaciones Esos cometas son los que exprimen hasta su último segundo de existencia, toda la energía que llevan dentro, porque para qué iban a conservarla.
Pude ver uno de estos cometas en frenesí una noche reflejado en tu iris. Me cegó su luz a través del espejo de tu alma, y quedé muerto, empalado en tus propios pensamientos, para siempre anclado en un segundo de felicidad.
Cuéntame cómo te sientes. Quiero aprovechar este descuido de los dioses, que me han dejado atrapado en un limbo de rosa pálido en el que podré, al fin, decirte todo lo que siempre he callado.
¿Cuántas veces has tenido sus labios frente a ti, oyéndolos, sin escuchar lo que dicen, absorto en el ondulado movimiento de su carne? ¿Cuántas veces le has hablado confiando en que tu mente no te traicionara, porque su mirada te ha cautivado, y se ha hecho tu dueña? Seguiste hablando, rezando porque tus frases no revelaran lo que en realidad sentías.
¿Cuántas veces has vuelto a tu inmadurez, y al cruzarte con ella has olvidado cómo andar? Has vuelto a tener que pensar en arsis-tesis primero el izquierdo y luego el derecho. Y temblando como un preso en su primer día de cárcel.
¿Quién llevará el ejército blanco en esta partida de ajedrez? ¿Quién se atreverá a dar el primer paso?
Quizá lo más sensato y lo más noble sea que yo coja solamente una pieza, el caballo, y huya lejos de aquí.
Ahora ya lo entiendo.
Mis hipocondrías no son más que saludos cordiales que envío desde esta caverna al mundo exterior, un contrato firmado con vistas al futuro, que hay que ir cuidando desde el principio.
Y tú eres el vínculo que me mantiene aquí encerrado. Tú eres el viento que encabalga mis versos, la aguja que lidera al hilo que teje, día tras día mi existir. Tú, que tan pronto te acercas y huyes de nuevo. Besas, como las olas, las playas de mi patria y te vas luego, en silencio sin decir adiós, por la puerta pequeña, creyendo que así no molestas al poderoso rey del castillo una vez le has sido de ayuda, de nuevo. Pero no es así. Ya está cansado de ir en busca de princesas; este rey sólo tiene ojos para esa puerta por la que tú entras. Y esperará otra vez hasta el amanecer a ver si con suerte, para siempre la dejas abierta.
¿Cuántas maneras posibles hay de cruzar la meta, de mudar la piel, de viajar a lo inerte, de estar aquí o en el otro barrio? En realidad es una transición tan sencilla, que siempre la obviamos, como una fórmula demasiado sencilla para poner punto y final a todos nuestros problemas, como para hacer que se callen de una vez todos los interrogantes de nuestras inquietudes. Y es bueno obviarla, desde luego. Nuestro paso fugaz por la vida, como una estrella errante, es un don tan sumamente positivo y fructífero que no podemos desperdiciar. Hay de todas formas, muchas formas de ser estrella.
Hay estrellas fugaces imperceptibles, demasiado efímeras, de las que nadie se acuerda después. Luego están las estrellas fugaces que son capaces de eclipsar el brillo de la reina luna y la luz de su palacio entre constelaciones Esos cometas son los que exprimen hasta su último segundo de existencia, toda la energía que llevan dentro, porque para qué iban a conservarla.
Pude ver uno de estos cometas en frenesí una noche reflejado en tu iris. Me cegó su luz a través del espejo de tu alma, y quedé muerto, empalado en tus propios pensamientos, para siempre anclado en un segundo de felicidad.
Cuéntame cómo te sientes. Quiero aprovechar este descuido de los dioses, que me han dejado atrapado en un limbo de rosa pálido en el que podré, al fin, decirte todo lo que siempre he callado.
¿Cuántas veces has tenido sus labios frente a ti, oyéndolos, sin escuchar lo que dicen, absorto en el ondulado movimiento de su carne? ¿Cuántas veces le has hablado confiando en que tu mente no te traicionara, porque su mirada te ha cautivado, y se ha hecho tu dueña? Seguiste hablando, rezando porque tus frases no revelaran lo que en realidad sentías.
¿Cuántas veces has vuelto a tu inmadurez, y al cruzarte con ella has olvidado cómo andar? Has vuelto a tener que pensar en arsis-tesis primero el izquierdo y luego el derecho. Y temblando como un preso en su primer día de cárcel.
¿Quién llevará el ejército blanco en esta partida de ajedrez? ¿Quién se atreverá a dar el primer paso?
Quizá lo más sensato y lo más noble sea que yo coja solamente una pieza, el caballo, y huya lejos de aquí.
Ahora ya lo entiendo.
Mis hipocondrías no son más que saludos cordiales que envío desde esta caverna al mundo exterior, un contrato firmado con vistas al futuro, que hay que ir cuidando desde el principio.
Y tú eres el vínculo que me mantiene aquí encerrado. Tú eres el viento que encabalga mis versos, la aguja que lidera al hilo que teje, día tras día mi existir. Tú, que tan pronto te acercas y huyes de nuevo. Besas, como las olas, las playas de mi patria y te vas luego, en silencio sin decir adiós, por la puerta pequeña, creyendo que así no molestas al poderoso rey del castillo una vez le has sido de ayuda, de nuevo. Pero no es así. Ya está cansado de ir en busca de princesas; este rey sólo tiene ojos para esa puerta por la que tú entras. Y esperará otra vez hasta el amanecer a ver si con suerte, para siempre la dejas abierta.
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