17 de febrero de 2014

A ti.

A ti.
que me escuchas cuando duermo
que me robas el aliento,
desde un noviembre dulce
en que te conocí.

A ti.
Que aleteas con empeño,
mariposa de mis sueños
todos los deseos
que quiero cumplir.

A ti.
serena e inocente, pura
sólo tú me sacas
del país de la amargura
y cuando caigo en tus brazos,
me vuelvo infantil.

A ti.
Que me arrebatas la razón
que pintas mis nubes de rayos de sol
que añoro en mi cuerpo los tatuajes 
de tus labios carmesí.

A ti.
Poema que imagino y todavía no está escrito
y los bucles de tu pelo, remolino infinito.
Una y mil razones para seguir.

A ti. 
Que cuando despierto sin tu latido
a los dioses si es que existen les maldigo.
Pero vuelves y te miro:
Me das otro motivo para vivir.

A ti. 
Que te canto desde lejos,
que te veo en mis espejos:
el más misterioso secreto
que quiero descubrir.

A ti.
Que te imagino en tu ventana
deseando que mañana,
tus pasos y los míos
vuelvan a coincidir: 

No tengas miedo, que yo cuento las horas
y siempre llega el mes de Abril.
Sólo siempre acuérdate
que cuando pasen los años y su desolación vil
nos alcance. Cuando paren las arenas del tiempo,
Cuando caigamos en manos del infame porvenir
cuando el olvido venza a la memoria
y nadie nos recuerde aquí,
recuerda siempre que estos versos, esta historia,
la escribí pensando en tí.

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