No llevo mucho tiempo aquí, así que puedo considerarme un novato en esta función.
Mi ignorancia y mi torpeza, que me lleva acompañando desde tiempos remotos (y si no, pregúntenle a mis amigos), me hacen pensar si mi alter ego de otra época era un afortunado o al contrario, un desgraciado, para poder dilucidar si mi futuro será gris, negro, o blanco y puro, cono las calvas de las altas cumbres.
Imagino que ese ser, ya sea hombre o mujer, cuida de mi desde alguna otra dimension. Llamadle Dios, llamadle ángel de la guarda, o pastor de mi rebaño. Pero tengo la seria sospecha de que ese alguien ha tenido (como servidor) muy malas experiencias con ese invento del diablo que es la electricidad. He estado a punto de pagarle a Caronte mi viaje antes de hora, pero este tío se empeña en retrasar mi Odisea (cosa que le agradezco y le agradeceré toda mi vida).
Nunca me he quejado de la mala suerte que en abundantes ocasiones me acompaña, pues, cuando realmene la necesito,la buena suerte acude a mí, resurgiendo de las grises cenizas como el fénix infinito.
Debe ser que hay alguien empeñado en mi desdicha, pero los jueces del otro Reino aún no me condendan... Y que así siga...
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